mié

07

sep

2011

Llamado fundante vocacional

LLAMADO FUNDANTE VOCACIONAL

Por: Edinson Herrera B., smm

Sacerdote, animador juvenil vocacional

 

Anderson, un joven de 21 años, quiso acercarse para manifestar su inquietud vocacional, pues en su trabajo ya encuentra que está sirviendo a muchos jóvenes desde una ONG, que organizó con un compañero suyo de la universidad cuando estudiaban derecho y por la que dejaron su estudio para dedicarle tiempo a otros jóvenes en situaciones vulnerables. Además ayuda en su parroquia en su organización y en las actividades pastorales. No obstante, esto no llena totalmente su corazón, quiere ir más allá.

 

Al consultar sobre su vocación, su deseo y búsqueda vocacional, descubre con el animador Vocacional que en primera instancia, el palpitar de su corazón por el servicio más pleno a las personas se arraiga en una vocación o un llamado a, y por la vida, a la que responde con ímpetu desde su misma juventud con sentido de vida por lo que ya realiza y por su esfuerzo diario y continuo por hacer con su vida un camino que deja plantadas las firmes huellas de su paso. La vida suya, fluye como un río que suena, que lleva a su paso más vida, que genera vida en los demás, en los que le tratan y en los que resuelto sirve con generosidad.

 

Más para Anderson, su ser creyente en Jesucristo le da un matiz especial a su vida, a ese llamado a vivirla en plenitud. Ser cristiano sugiere un llamado fundamental que lleva a cada persona a encontrar esa sal vital, que le hace luz del mundo, como nos dice el Señor en el Evangelio (Ver Mt 5, 13-16). El llamado fundamental de Dios a cada creyente es a la SANTIDAD: Sean perfectos como vuestro Padre del cielo es perfecto. De la misma manera, varios santos y la Iglesia misma así nos lo confirman.

 

Tanto Anderson, como cada persona, somos llamados fundamentalmente a la santidad en el lugar y desde la búsqueda vocacional que tengamos y vivamos. La santidad nace en la capacidad de cada ser humano de crecer como persona, la capacidad de desarrollarnos más, de avanzar sin quedarnos jamás estancados en lo que creemos que somos sin más remedio que quedarnos así. Cada creatura puede evolucionar, por decirlo así, y por ello, cada hombre y cada mujer es capaz de mejorar su propia vida, de encaminarse hacia la perfección, que no es cualquier perfección, sino la santidad misma de Dios Padre. Es esta santidad la que hoy motiva a Anderson para realizar una búsqueda vocacional más conciente de los que es capaz de realizar con la ayuda misma de Dios para responderle a Él responsablemente, llenando su vida de pleno sentido y mayor eficacia en su deseo de servir al prójimo y por ello, a Dios.

 

En consecuencia, todos estamos llamados por Dios a la Santidad, a vivir según la voluntad y el querer divino, con rectitud, con verdad, con justicia, con profundo amor, como el de aquel que dio a su único Hijo por la salvación de toda la humanidad, y de aquel que da la vida por sus amigos (Jn. 15, 13).

 

Ahora, busca en los Evangelios las enseñanzas de Jesús acerca de la santidad, de la manera en que te llama Dios a actuar para encaminarte hacia la perfección. Esfuérzate por vivir santamente, deja de lado lo que no te ayuda, encamínate decididamente hacia Aquel que decididamente vino al mundo por ti.

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