vie

26

ago

2011

Hablar de Vocación

HABLAR DE VOCACIÓN

Por: Edinson Herrera B., smm

Sacerdote, animador juvenil vocacional

 

En agosto pasado, Lucía, una mujer de más o menos 27 años, de la parroquia San Luis Beltrán, en Medellín, Antioquia, me decía al terminar una de las eucaristías semanales: “Nunca me habían hablado así de mi vida, qué buena idea eso de que la gente se vaya con algo para su casa. Claro, es una manera diferente de hablar de vocación”. Ciertamente, como Lucía, muchas otras personas, de diversas edades, se mostraban agradecidas en su rostro en las eucaristías semanales y las del domingo. Sucedía que los animadores vocacionales de los misioneros montfortianos, que estaban realizando unas jornadas vocacionales en la parroquia, y dedicaban un minuto para tu vocación, una idea que vinculaba y revitalizaba el sentir vocacional de los feligreses cada día al terminar la misa, dejando de paso, un taller para realizar acerca de la vocación, esto unido a talleres, retiros y convivencias con todos los grupos y movimientos presentes en la Parroquia, y en colegios de la misma.

 

Este trabajo, se realiza desde abril de 2006, con la plena convicción de que en la Iglesia hay muchas vocaciones, las suficientes como para hacer posible la Buena noticia del Reino en los corazones de todos los seres humanos: “tan sólo miren a su alrededor, vean a todos los que hay en el templo, hay muchas vocaciones”, decía a las gentes como animador vocacional. Ciertamente, esta acción se realiza en lugares donde están presentes los misioneros montfortianos: parroquias, centros misioneros y algunos pocos espacios donde abren y abran las puertas para esta labor. Se trata de prestar un servicio a la Iglesia desde donde se puede y se está. La idea nace con el deseo de promover un ambiente vocacional propicio para que surjan también vocaciones a la vida religiosa, consagrada, sacerdotal, de la cual no se deja de sentir que siguen siendo pocos los obreros y mucha la mies. Dios sigue llamando, y los animadores vocacionales se encargan de hacer explícito ese llamado, de proponerlo, de promoverlo.

 

Con toda razón se respondía desde antes de los pasados Encuentros Nacionales de Pastoral Vocacional, realizados en Bogotá, con la asistencia de diversas personas que se dedican a esta labor, a la construcción de una cultura vocacional, dentro de la cual será necesario vincular todos los ámbitos pastorales para la promoción y animación vocacional, con especial atención a la juventud, tema que siempre ha acompañado la reflexión vocacional. En consecuencia, cada hombre y mujer, se ha dicho en diversas ocasiones, tiene vocación, es más, es una vocación para realizarse en el mundo y, no se trata, como sigue comprendiéndose, sólo de las monjitas o de los sacerdotes, o curitas. Hoy como nunca antes, nuestra Iglesia tiene muchísimas vocaciones. Tú que lees, eres una de ellas. Hablar de vocación es hablar de ti, de tu vida, del sentido que tiene esta si eres feliz, o te encaminas a vivir feliz con lo que tienes y haces o piensas hacer.

 

Entonces, ¿cuál es tu vocación? ¿cómo le respondes a Dios? ¿qué puedes hacer como cristiano en la Iglesia para servir a los demás y comunicar la alegría del Reino de Dios entre nosotros?

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